jueves, 13 de diciembre de 2012


  … PASIÓN POR LA MÚSICA… 


Capítulo 2: Empezando a conocerse…

Al día siguiente en la plaza.
-¡Hola! dijo Mario.
-¡Hola chicos!-dijeron las chicas.
-¿Vamos? Mi casa está justo allí.-Dijo Sara mientras señalaba hacia una casa.
-Ok, vamos.

Mientras ellos se dirigían hacia la casa de Sara, Sergio, su hermano, estaba con Sonia, su nueva novia.
- Hola tesoro- dijo Sonia.
-¡Hola cariño!
Sergio tenía dos años más que su hermana, es decir, dieciséis.
-Escucha, venía a decirte que no podemos quedar mañana, tengo entrenamiento…
-¡Es verdad! Hay veces que ya no me acuerdo de que eres animadora.
-Jaja, bueno, tengo que irme.
-Chao, te quiero cariño…
-Y yo a ti…-le dijo Sergio mientras le daba un suave beso en los labios…

Mismo momento pero en casa de Sofía.
-Mirad, estas son unas letras de canciones que compuse el otro día, no están muy bien pero algo es algo…-Dijo Sara.
Mario y Germán las observaban mientras Sara y Sofía los miraban.
-¿Y bien?-preguntó Sara intrigada.
-¡Son estupendas!-dijo Mario.
-¡¿En serio?!-dijo Sara.
-¡Sí! Molan un montón…-dijo Germán.
-Podríamos intentar tocarla…-Dijo Sofía.
-¡Sí!, vamos a probar.

Mientras los chicos ensayaban, Adela, Mandy y Paula estaban en  casa de Mandy.
-Mandy, de verdad, no se como te puede gustar tanto el color rosa…-dijo Paula.
-Jaja, es verdad, toda tu habitación está llena de color rosa: la alfombra, la pared, el cabezal de la cama…-Dijo Adela mientras se reía.
-Pues yo no se cómo te puede gustar tanto Sergio, Paula.-Dijo Mandy un poco mosqueada.
-Pues igual que a ti te gusta el rosa…
-¡No es lo mismo!, ¿estás comparando un color con un chico?-dijo Mandy.
-Jaja, para ella si que es lo mismo, porque cada vez que lo ve, también lo ve todo rosa…-Dijo Adela riendo.
-¡Chicas!, ¡parad ya!-dijo Paula un poco sonrojada.
Todas empezaron a darse con la almohada. De pronto entra Pablo, el hermano de Mandy.
-Eh, tú, enana, ¿tienes mi portátil?
-Lo primero, hola, lo segundo: a mi no me llames enana y lo tercero: sí.
-¡¿Y que haces tú con él?!
-Te lo he cogido porque queríamos ver unos vídeos de música…
-¿De quién?, ¿De los Lunnis?
-Ja ja, que gracioso- Dijo Mandy con un tono irónico.
-Ya, bueno, ¿me lo vas a dar o no?
-Hola Pablo.-interrumpió Adela.
-Ehh, hace como unos minutos que he entrado…
-Le podrías decir hola al menos, ¿no?-dijo Mandy.
-Ah, hola.
Adela se sonrojó. Pablo cogió su portátil y salió de la habitación dando un portazo.
-¡Uff!, se cree que por tener 17 años es el rey del mundo…-dijo Mandy.
-Ay.-suspiró Adela.
-¡Adela!-dijeron Mandy y Paula a la vez.
¡¿Qué?!-dijo Adela.
-No se, ejem, hola Pablo.-dijo Mandy burlándose de ella.
-Jaja, eso, eso, tanto reírte de mí y Sergio y ahora, mira…jaja
-Jaja, bueno, venga, vamos a dejarlo ya…dijo Adela.
-Me pregunto como serán Germán y Mario…-dijo Mandy.
-¿Quiénes son esos?-dijo Paula.
-¡Los del grupo de música de Sara y Sofía!
-¡Ah!, esos…
De repente suena el teléfono de Adela.
-¿Si?
-¿Adela?
-Sí, ¿quién es?
-El lobo, ¡¿Cómo que quién soy?!
-¡Sara!
-¡Por fin!
-Jaja, ¿qué querías?
-Escucha, hemos quedado en media hora para salir a cenar…
-¿Quiénes?
-Pues Sofía, Germán, Mario y yo, lo digo por si os queréis venir…
-¡Ah! Un momento que se lo pregunto.
Mientras Sara esperaba al otro lado del teléfono, Adela se lo preguntaba a las dos chicas.
-¿Sara?
-Sí, ¿entonces qué?
-Que dicen que vale, que les encantaría.
-Ok, entonces nos vemos en media hora en tu casa, pasamos por vosotras.
-Vale, ¡hasta luego!
Sara le colgó antes de terminar de hablar. Siempre le hacía lo mismo.
-Bueno chicas, tan solo tenemos media hora para arreglarnos…
-Eso, y nadie sabe lo monos que son…-dijo Paula.
-No son monos, son humanos y además, ¿A ti no te gustaba Sergio?-corrigió irónicamente Adela.
-¡Adela! dijeron las dos chicas a la vez.
-¡¿Qué?!-dijo Adela preocupada.
-Ay, esta cría no aprende, que tontica que es…
-Bueno, ¿Vamos a arreglarnos o qué?-dijo Paula.
-¡Sí!
Pasó la media hora y las chicas ya estaban listas para salir a cenar. De repente sonó el telefonillo desde abajo.
-Ya bajamos-dijo Mandy, cogiéndolo.
-Ok-se oyó.
Las chicas bajaron y allí se encontraban Sara, Sofía y dos chicos monísimos, o mejor dicho, humanísimos.                   .
-¡Hola!-gritó Sofía, tan alegre como siempre.
-¡Hola!-respondieron ellas.
-Ejem, Germán, Mario, estas son nuestras mejores amigas: Mandy, Adela y Paula.
Los dos chicos las saludaban mientras les daban dos suaves besos en las mejillas.
-Encantados-dijo Mario.
-Igualmente-se atrevió a decir Mandy.
-Vaya bombonazo-le susurró Mandy a Sara.
-Jaja-una risa se le escapó a Sofía, que lo había escuchado.
-¿Qué pasa?-preguntó Mario.
-Nada, nada-intentó arreglar Sara.


Espero que os haya gustado, en menos de una semana subiré el siguiente capítulo. :D

sábado, 8 de diciembre de 2012


  … PASIÓN POR LA MÚSICA


Capitulo 1: Solo el principio…

-¡Hola Sara!-Exclamó  Sofía al ver a su amiga.
-¡Hola Sofía!
-Tengo una buenísima idea y se que no te va a gustar, sino a encantar…-dijo Sofía con un poco de misterio.
-Cuenta, cuenta-quiso saber Sara.
-Verás…-Antes de que pudiera acabar sonó la sirena del instituto.-, luego te lo cuento.
-Ok, pero espero que sea pronto porque me estoy impacientando.
-Jaja-rió Sofía-puedes estar tranquila…
En clase de matemáticas Sara y Sofía no paraban de pasarse notas: Porfa, porfa, porfaa, cuéntamelo yaa / ¡No! ¡Tienes que esperarte al recreo!/Ok, ok, me esperaré…

Mismo día, misma hora, pero en la otra punta de la ciudad.
-¡Mario!
-Dime Germán, ¡te he dicho mil veces que no me grites cuando estoy aquí al lado!-Dijo Mario un poco mosqueado.
-Ok, escucha, tú tocas el bajo, ¿no?
-Sí, ¿por qué?
-Y yo toco la batería, ¿vedad?
-Sí, ¿me quieres decir de una vez que es lo que quieres?
-¡Uy! Como estás hoy…
-La verdad es que estoy un poco enfadado y triste…Sonia me ha dejado…y seguro que ha sido por otro, si lo cojo…
-Lo siento tío, no lo sabía…
-Bueno, no pasa nada, dime lo que me tenías que contar.
-¡Podríamos hacer un grupo de música!-exclamó Germán.
-Pero tío, ¡tu estás loco!, ¡¿Como vamos a hacer un grupo de música solo con un batería y con un bajista?!
-Es que como no me dejas terminar…iba a decirte de hacer un casting para buscar cantante y guitarra, y además, tú sabes cantar, ¿no?
-Más o menos, pero me da un poco de vergüenza…la verdad es que es una buena idea…
-Mira, ya tengo los carteles: se busca cantante, voz femenina, y guitarra. Hora: 18:30, Lugar: Auditorio de música. Día: 13/ 03/ 12 -Como ya sabía que dirías que sí, me adelanté…jaja
-Ok, pero eso es… ¡hoy!
-¡Sí! Es esta tarde…
-Y otra cosa, ¿por qué la cantante tiene que ser chica?
Con tan solo la mirada que le echó Germán, Mario lo entendió todo y lo dos chicos empezaron a reírse.

Mismo día, pero dos horas más tarde.
 Sara y Sofía estaban sentadas en un banco en el patio del instituto.
-Venga, venga, ¡vengaa!-repetía Sara todo el rato.
-Ok, allá va, ¡podríamos hacer un grupo de música!, mira, yo sé cantar y tú tocas la guitarra…
-¡Síííí! exclamó Sara entes de dejar acabar de hablar a Sofía.
Llegó la hora de salir del instituto y el grupo de amigas estaban en la puerta hablando sobre la idea de formar un grupo de música.
-¡Sí!, hacerlo, molaría un montón-decía Adela, una de sus amigas.
-¡Sí!, ya ves, estaría tope cool-decía Amanda, para sus amigas Mandy, la pija del grupo.
-¡Mira!-decía Paula mientras señalaba un cartel.
Todas miraron hacia donde señalaba Paula.
-¡Ahhh!, ¡mira, Sara!
-¡Ahhh!-Las dos chicas se pusieron a saltar de alegría.
``Se busca cantante, voz femenina, y guitarra. Hora: 18:30, Lugar: Auditorio de música. Día: 13/ 03/ 12´´
-¡Tenemos que ir!
-¡Pues claro!

Mismo día, misma ciudad, hora: 18:30.
-Ya hemos llegado-dijo Sofía
-Sí, aquí es.
Entraron en el auditorio de música. Dentro se encontraban dos chicos de unos catorce años. Uno tenía el pelo rubio, un poco largo, por los hombros más o menos. Llevaba pecas en las mejillas y tenía los ojos azules, tan azules como el mar. El otro tenía el pelo marrón, pero lo tenía corto. Sus ojos eran verdes, tanto como la hierba.
-Hola, yo soy Sofía y esta es Sara y venimos por el casting.
-Hola, yo soy Germán y este es Mario. ¿Podéis darme vuestros apellidos?
-Si, claro. Los míos son Vera Rodríguez.-dijo Sara.
-Y los míos son Martínez García.-dijo Sofía.
-De acuerdo, ahí tenéis la guitarra y el micrófono, cuando queráis, podéis empezar.
-Ok, allá vamos.
Sara empezó  a tocar la guitarra y Sofía, seguidamente, también se puso a cantar. Al cabo de dos minutos más o menos acabaron y los dos chicos se quedaron con la boca abierta.
-Estupendo. Mario, creo que ya sabemos quienes van a ser los integrantes de nuestro grupo…
-Si, yo creo que también.
Los dos chicos susurraban mientras Sara y Sofía los miraban intrigadas.
-Bueno…Sara, Sofía enhorabuena, sois las elegidas.
-¡Bien!, muchas gracias.-dijo Sofía
-¡Gracias!, ¿cuando empezamos a ensayar? ¡Estoy impaciente!
-Pues mañana mismo, si queréis.- dijo Germán.
-Claro, podemos ir a mi casa, tengo allí un estudio de música porque a mí desde pequeña me ha gustado mucho la música. Dijo Sara entusiasmada.
-Ok, ¿a las 5 de la tarde en la plaza?- preguntó Mario.
-¡Ok!-dijeron las dos chicas a la vez.


-Dentro de una semana o menos subiré el siguiente capítulo. Espero que os  guste :D

miércoles, 5 de diciembre de 2012


        …Nuestro último verano...

Era un día lluvioso, demasiado lluvioso para estar en verano. Marta se encontraba frente a la ventana, observando como caían las gotas de agua sobre las hojas de los árboles. Le gustaba ver como las recorrían, como si fueran por un camino. Era ya demasiado tarde y tenia que irse a dormir. Pero no sabía que al día siguiente algo le cambiaría la vida…
-Marta, Marta-susurraba su madre.
-¿Mamá? ¿Que hora es?
-Son las 5:00 de la mañana, tenemos que irnos…
-¿Dónde? Es muy temprano…
-No empieces ya a quejarte, te va a gustar, y podrás dormir por el camino.
-Vale, ya voy-dijo Marta casi durmiendo.
Marta se duchó, se vistió y bajó a la cocina para desayunar. Allí se encontraban sus padres y su hermana, Amanda, con maletas. Apenas entraba el sol por las ventanas, solo un pequeño rayo que se colaba entre las cortinas.
-Marta, ¿tu sabes donde vamos?-Pregunto Amanda mientras bostezaba.
-No, no lo se, y por lo que veo, tu tampoco-dijo Marta.
Apenas subieron al coche las dos chicas se quedaron dormidas. El ruido y la luz despertaron a Marta.
-¿Dónde estamos?-Pregunto ella
-No se, míralo tu misma-dijo su padre.
Marta se quedó sin palabras cuando se asomó por la ventanilla del coche.
-¡Roma!-gritó Marta.
-¿¡Qué!?-Exclamó Amanda mientras se despertaba.
-Así es chicas, estamos en Roma.
Los ojos de las chicas se abrieron como platos. Las dos estaban entusiasmadas y llenas de alegría.
Llegaron al hotel, era muy grande y llamativo. Tenía gárgolas hermosas que se encontraban en dos altas torres y la fachada era de un burdeos muy bonito. Apenas entrar se veía una magnífica escalera con una alfombra roja que la cubría. El suelo era tan brillante que se reflejaban en él. Un mostrador muy grande y largo se encontraba en el fondo de la recepción.
-¡Guau!-exclamó Amanda.
¿Puedo ayudaros?
Una voz detrás de ella ofreció su ayuda. Marta se dio la vuelta y había un chico. Debía tener más o menos su edad. Era moreno, tenía los ojos verdes e iba bien vestido.
-Hola, soy Paolo-dijo el chico estrechando la mano al padre.
-Hola, yo soy Luís, y esta es mi familia: mi esposa Carmen y mis dos hijas Amanda y Marta,-dijo el padre señalando a cada una.
Los ojos de Marta se centraron en los de Paolo.
-¡Marta, Marta!-exclamó su padre mientras le sacudía.
-Eh, ¿si papá?
-¿Es que no me has escuchado? Te he dicho que sí puedes irte con él.
-¿Con quién? ¿Dónde?-dijo Marta indecisa.
-Paolo te ha dicho si te quieres ir con él a visitar la ciudad.
-¡Ah! Claro que sí-dijo Marta intentando disimular.
-A las 6:30 paso por ti, encantado de conocerles.
-Vale, te espero, encantada de conocerle.
A las  6:30 Marta se dirigía hacia la puerta de la habitación del hotel para bajar, cuando alguien llamó a la puerta. Paolo se encontraba tras el umbral y esta vez fue él quien se quedó fascinado con ella.
-¿Vamos?-dijo Marta.
-Va…va…vamos-dijo Paolo.
Los dos salieron por la puerta del hotel, y nada más salir, Paolo le regaló una rosa roja y una caja de bombones.
-¡Gracias!-exclamó Marta.
-No hay de que… un regalo de bienvenida.
Paolo le enseñó la ciudad y muy pronto se hizo de noche. Roma por la noche era aún más bonita que de día. Estaba llena de luces y de gente. Paolo llevó a Marta a cenar a un restaurante discreto y muy elegante. Cuando terminaron de cenar fueron a tomar un helado y luego a dar un paseo.
Se hizo tarde y… tuvieron que despedirse.
-Si quieres mañana noche paso por ti.
-Vale, ¡hasta mañana noche!
-¡Hasta mañana noche!-dijo Paolo después de darle un suave beso en la mejilla.
Marta entró en la habitación sigilosamente para no despertar a su familia y se acostó en la cama.
…Llegó el día y un rayo de sol en sus ojos hizo que se despertara. Se levantó y fue al salón.
-Buenos días, cariño-dijo su madre.
-Buenos días-dijo Marta con ojos de sueño.
-¿A qué hora llegaste? No te oímos entrar-dijo su padre.
-A las 12 en punto.
-¿Y como te lo pasaste? ¿Es buen chico? ¿Cuántos años tiene?-preguntaba su padre intentando saberlo todo.
Amanda se despertó. Esto hizo  que cambiaran de conversación y Marta se salvara de responder a todas esas preguntas.
La familia salió a visitar la ciudad. Se hizo la hora de comer. Fueron a un restaurante. Después visitaron el Coliseo Romano y de allí de vuelta al hotel. Entre tanta actividad se hizo la hora de quedar con Paolo. Se lo pasó muy bien, igual que las noches siguientes.
Un día, Paolo le dijo a Marta que quería enseñarle una cosa.
Como las noches anteriores, él pasó por la puerta de la habitación de ella. Dieron un paseo y después él le vendó los ojos. Cuando le quitó la venda Marta se encontraba en una azotea. Al fondo se encontraba una mesa con todo dispuesto para cenar  y un jarrón con una rosa adornaba  el centro de la mesa. Tenía una vista preciosa de toda la ciudad, llena de luces. Después se tumbaron para contemplar las estrellas. Justo cuando estaban mirando los dos al cielo, pasó una estrella fugaz.
-¡Pide un deseo!-exclamó Paolo.
Marta deseó que fuera  el mejor verano de su vida.
-¿Y tu que deseo has pedido?-preguntó Marta intrigada.
-No he pedido nada, mi deseo era conocer este verano a una persona muy especial, una persona que me cambiaría la forma de ver la vida, una persona con la que compartir mis secretos…y ese deseo ya se cumplió cuando llegaste. Marta, siento como si te conociera de toda la vida…
Poco a poco Paolo se fue acercando a Marta, hasta que sus labios estuvieron en contacto con los de ella. Hubo un largo silencio hasta que Paolo le dijo a Marta al oído las dos palabras más bonitas que alguien le había dicho hasta ahora…
-Te quiero.
Marta sintió como algo le recorría el estomago, una cosa que no había sentido en su vida. Hasta que se acordó de esa sensación que oía en todas las películas que había visto y que siempre creyó que no existía, algo llamado: mariposas en el estómago, o mejor dicho, amor.
Marta llegó a su casa y su padre estaba sentado en el sofá esperando a que ella llegara.
-Hola cariño, ¿Cómo te lo has pasado?-preguntó su padre.
-Muy bien papá, me voy a la cama, buenas noches, te quiero.
Al oír esas dos palabras, de nuevo volvió a sentir esa sensación. Esa noche soñó con Paolo.
Pasaron días, semanas, y Marta salía todos los días con Paolo.
Ella creía que a los 16 años no podía sentir aquello tan fuerte. Hasta que lo conoció.
Lo que ella no sabía es que algo le haría mucho daño, algo que no olvidaría en la vida.
Una mañana, cuando Marta se despertó, vio a su madre llorando.
-Mamá, ¿Qué pasa?-pregunto Marta asustada.
-¡Marta!-exclamó su madre mientras la abrazaba.
-¡Mamá, ¿Qué pasa?!-repitió Marta más asustada aún.
-Han llamado, es Paolo…
A Marta un escalofrío le recorrió el cuerpo.
-Un accidente se lo ha llevado-continuó su madre.
Marta se tiró en la cama y se puso a llorar.
-Estaba con sus amigos y me dijeron sus últimas palabras: decirle que la quiero, que no llore mi muerte y que vaya donde vaya conmigo estará siempre.
-¡No puede ser!-gritó Marta entre lágrima y lágrima.
-Lo siento mucho, hija-dijo su padre.
Terminó el verano y Marta estuvo durante meses en su cama, con la compañía de un paquete de pañuelos. Pero ella supo que ese fue el mejor verano de su vida, aunque el último entre ellos dos…
                                                                                          
                                                                                       …Fin…